Un diccionario clásico no deja de ser una cárcel. O un cementerio. Palabras que vivieron ahora reposan hieráticas. Han sido cazadas, penetradas por el alfiler y fosilizadas, por esas empresas de pompas fúnebres que son las Academias. La imaginación lingüística ha de verse sometid…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.