por Ernst Jünger
Aunqueatraviesen un hermosoparque o bordeen un prístinolago, los caminos que conducenhasta los sucesivoscolegios en los que estudia Wolfram se ven empañados por las negrassombras que sobre ellosproyecta la escuela, permanente motivo de angustias. Porque, al final del camino, lees…
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