
por Megan Hart
El gusto se adquiría lo único que necesitaba él era adquirirlo. Elise tenía muy claro lo que le gustaba en la cama, y se aseguraba de conseguirlo. Su sed de dominación estaba saciada desde hacía tiempo gracias a unos cuantos hombres más que felices de inclinarse ante ella. Sin em…
















































































































































































































































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