El camino a la fuente hay que andarlo, despacio, cada día, y no para beber (pues quizás sed no tengas) ni para hallar frescor junto a la sombra. El camino a la fuente se recorre sólo por no olvidar la eterna canción del agua. «Inspiración», de ALEJANDRO DUQUE AMUSCO ALEJANDRO DUQ…
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