por Pilar Chacón
Estrigonia, norte del Reino de Hungría, 1782. En la rutina apacible que sólo el campo otorga, el granjero Bjon Landeweerd se consideraba feliz. Tenía a su perra, su caballo y sus ovejas, un amigo perseverante y una vecina atenta que lo acompañaban desde que se quedara viudo. Grac…
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