por Odette Elina
«Cuando volví de Auschwitz, en 1945, sentía con tal intensidad lo que acababa de vivir que me resultaba imposible guardarlo sólo para mí.» Así comienza Sin flores ni coronas. «No me arrepiento de haber escrito estas notas al volver del campo de concentración, pues, a la larga, lo…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.