por Dylan Shearsby
Tú conoces a alguien como Hanz y Franz: siempre están cuando los necesitas, aunque casi nunca dicen «gracias». En el Hotel Rigatoni, estos camareros de ascensor lo hacen todo: cafés a las 6:01, perros glotones, despertares musicales y retratos torcidos. Hasta que un día se cansan…
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