Anodino y pusilánime, Manuel Jorges apareció en el despacho después de las vacaciones, casi sin que nadie se diera cuenta de que había llegado. Sin embargo, bajo esa apariencia atesora una fama de elemento excéntrico y desestabilizador, urdidor descarado de invenciones imposibles…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.