por Pello Otxoteko
Todos zarpamos en la nave de un desconocido. Llevamos con nosotros el eco del horizonte y sin grandes dudas acatamos nuestra secreta voz interna. Llamadme Ismael, por si acaso, si algún día me arrastran las aguas que alguien recuerde mi nombre. Una y otra vez en la propia singlad…
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