por Lynette Noni
El mensaje estaba claro: No dejes que muera. Vamos hacia allí. Kiva contuvo la respiración; esas tres últimas palabras se repetían en su mente. Vamos hacia allí. Vamos hacia allí. Vamos hacia allí. Ya no era una promesa vaga de algún día, sino algo inminente. Su familia iba a bus…
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