por Juana Salabert
Navidades de 2012, Madrid. Un joyero, centrado últimamente en la compraventa del modesto oro familiar de los asfixiados por la crisis, aparece degollado entre unos contenedores de reciclaje con un acusador mensaje encima. No es el primero. Semanas antes, otros "comprooro" fueron…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.