—¡Al ladrón! ¡Me han robado! —voceó un hombre a grito pelado al tiempo que señalaba hacia donde estábamos Ron y yo. Miré a mi amigo de reojo, que en ese momento se metía la mano en el bolsillo con la cara roja como una amapola. ¿Qué había hecho?
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.