por Meryem Ermeydan
Érase una vez un aceite vegetal que era brillante como el sol y claro como el agua. Se llamaba Niñasol y vivía en el País de las Compras. Por culpa del desinterés por el medio ambiente de los habitantes de su país, se quedó sola en la calle como aceite usado. Además, ni la propia…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.