por Louise Bay
Odio a mi jefe. Lo aborrezco. Me rompió el corazón hace dos años y ni siquiera recuerda quién soy. Vale, es verdad que yo estaba cubierta de pintura corporal azul eléctrico y llevaba peluca, pero ¿acaso eso es excusa para no recordar a la chica a la que le dijo que era su destino…
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