por F. J. Sarabia
Todos nos hemos visto delante de las fauces del miedo en alguna ocasión. Hemos sentido su aliento fétido, su capacidad de congelarnos la sangre, de convertirnos en estatuas incapaces de mover un músculo. Ese miedo que adopta distintas formas y procede de fuentes diversas de las q…
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