por Joseph Conrad
Lo mismo que con muchos de mis relatos más largos, la primera insinuación de Nostromo me vino en la forma de una anécdota errante y desprovista por completo de detalles valiosos. De hecho, en 1875 o 1876, siendo yo muy joven, en las Antillas, o más bien en el Golfo de México, oí…
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