por Pepe Serrano
Aquel hombre, que poseía todo lo necesario, no era nada avaricioso. Por no tener no tenía ni demasiadas manías. Solo algunas cosas conseguían sacarlo de quicio: no soportaba el ruido, ni el excesivo silencio, ni el desorden... Por eso anduvo de acá para allá buscando su casa perf…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.