por Ana Blandiana
¡Qué difícil es acariciar las plumas de un ángel! Por muy cerca que esté, rehúye el roce; Por miedo a que lo atrapes, Da vueltas, regresa su aleteo inaudible, Es el único sonido que puede producir. Ellos, los ángeles, no saben hablar, No son adecuadas las palabras Para su expre…
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