por Georges Simenon
Es una partida sin final. Una vez que se empieza, es muy difícil, si no imposible, dejarla. ¿Quién habla, el novelista o el comisario? ¡Quién sabe! Hacia 1928, el comisario Maigret ve llegar al Quai des Orfèvres a un joven periodista muy seguro de sí mismo, e incluso algo arrogan…
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