por Rafa Navarrete
Mátalos suavemente. Que no queden ni sus huesos calentándose a fuego lento. Vive el ahora. El deseo siempre llama dos veces. Sé intenso y no mires con quién, que los sentidos mundanos dejen paso, a partir de este momento, a las quejas del alma. Reír, guiñar, morder, arañar y gemi…
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