por César Morales
Después de casi dos siglos, un precioso códice iluminado vuelve a un monasterio femenino situado a los pies de la cordillera Cantábrica. El Beato de San Andrés de Arroyo hoy propiedad de la Biblioteca Nacional de Francia regresa al cenobio que lo poseyó durante seiscientos años…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.