por Esther Oñate
El cariño siempre encuentra el camino de vuelta. El mejor regalo que me podían hacer el día de mi cumpleaños es Manuela: un bonito cachorro tan suave como la seda. Pasábamos el día juntas, y me espera siempre atenta a que volviera del cole. Pero un día, no regresé a mi hora...
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