por Astrid Lindgren
Lotta aún no ha cumplido los cinco años y ya casi sabe hacer de todo. Se viste sola, sabe silbar, va sola a comprar caramelos y aprende sola a montar en bicicleta, aunque todavía no tenga una. Pero, sobre todo, no hay quien la iguale a la hora de inventar las ideas más disparatad…
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