por Ramón Llull
Érase una vez un gentil, es decir, un hombre que no practicaba ninguna religión. Era muy sabio, pero no tenía ningún conocimiento de Dios ni creía que hubiese nada después de la muerte. Buscando remedio a su tristeza, llegó a un bosque lleno de fuentes y de bellos árboles frutale…
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