¿Quién, a los catorce, no ha tenido un amor de su vida y lo ha perdido? ¿Quién no creyó tener la perspectiva de un balance? ¿Y quién fue capaz de mirarse sin necesidad de espejo en sus propias derrotas? Pero si lo hace diciendo: “Mírame hasta que se me olvide/ lo que nos separa.”…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.