por Simone Kuoni
Es una lenta caída del alma hacia la luz. Hacia el lugar aquel donde, disueltas, las palabras rebrotan vírgenes y líquidas para pintar la carne, sus naufragios, sus caminos de sal. Para decir ventanas en la noche sin dejar del verso más memoria que el fulgor del paisaje.
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.