por Luis Landero
Los anhelos de una vida amorosa e intelectual inquieta que Gregorio alimentó en su juventud se habían esfumado cuando, convertido ya en un oficinista gris, conoce un día por teléfono a Gil , hombre modesto, maduro también, quien, tras largos años de exilio, acabó idealizándolo to…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.