por Suehiro Maruo
La Iglesia de la Esvástica Dorada tiene grandes planes, pero su diosa parece desquiciada y Zhang no sabe qué hacer. Mientras tanto, el pintor Salvador Fujita se asegura de que su hija adoptada tenga todo lo que necesita para que esta no abandone en ningún momento su habitación. E…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.