por Selva Palacios
ODIO a mi jefe. Así, en mayúsculas. Su acento francés. Sus ojos azules que siempre me miran con condescendencia. Y todas esas horas extras que me obligan a pasar casi todo el día junto a él. Sí, el sueldo es bueno y sí, de este modo puedo alimentar mi adicción por las compras com…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.