por Baltasar Magro
Exhausto, viejo, perseguido por sus enemigos, sintiendo cercano su fin, don Francisco de Quevedo se retira a la Torre de Juan Abad, su señorío en Ciudad Real. Allí, en una larga epístola que dirige a su joven sobrino don Pedro de Alderete, pasa revista a su larga y agitada existe…
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