por Sophie Blackall
Se avecina una tormenta y un niño está listo para capitanear el barco. «¡Date prisa y sube a bordo! –grita a su padre–, ¡antes de que te arrastre mar adentro!». ¿El mar? ¿Qué mar? El padre sólo quiere aspirar la alfombra. Pero el niño es inflexible. No es una alfombra, es el mar.…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.