El día que Don Rodrigo de Alvarado se jubiló como fantasma, fue el día en que su muerte dejó de tener sentido. Durante décadas, el viejo caballero se limitó a vagar por la casa acompañado por su gato Recesvinto; flotando de un lado a otro, representando obras de teatro junto a la…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.