por Jesús Cotta
Para ser opio, Dios, me tienes bien despierto con gorriones de acera cantando salmos nuevos, con borrachos que piden bocadillos y euros, con el Nilo que insiste en cruzar el desierto. Las pestañas de un niño apuntan a tus dedos y el ciprés se separa cada vez más del suelo. Las ma…
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