por David Llorente
Llevamos a Europa a la sala de operaciones y la abrimos en canal. Metemos las ma-nos en la herida y acercamos la luz a los grandes órganos enfermos. Nos damos cuenta de que las lesiones son tantas y tan profundas que no merece la pena interve-nir. Guardamos el bisturí y nos limit…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.