por Enrique Juncosa
Tus ojos esta mañana como lagunas de agua salobre en algún lugar de los trópicos. Cuando pestañeabas, veía el chapoteo salvaje de cocodrilos sanguinarios. Un mundo lacustre y secreto de trampas para jaibas, hombres negros en lanchas, y pelícanos café. Cuando nos mirábamos, las fl…
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