por Isabel Lizarraga
En 1927 los periódicos españoles se hacían eco de una tragedia frecuente: el asesinato de una mujer por su marido o su amante; crímenes «pasionales» que, gracias al artículo 438 del Código Penal, quedaban sin pena o con una condena irrisoria. Dos abogadas recién licenciadas, Clar…
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