por Pedro Gandía
Empecé a escribir Cielos líquidos en 1995. Quise imponerme un modo distinto de ver; de mirar, de sentir lo poético. Me resultaba tan tedioso como la vida, además de absurdo, tener que matar el precioso tiempo que nos queda con versos gastados y recalentados. Y repitiendo, cómo no…
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