por Charles Perrault
Un comerciante viudo tenía una hija. Para que no estuviera sola, el hombre se casó con una mujer que tenía dos hijas. La mujer era mala, y las hijas más malas todavía. El padre siempre estaba de viaje, y las tres trataban mal a la muchacha, obligándola a hacer las tareas más pesa…
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