por Dav Pilkey
¡Jorge y Berto han vuelto a hacer de las suyas! Esta vez, su broma hace que el cerebrito de clase, Gustavo Lumbreras, se ponga como una fiera sedienta de venganza. En un abrir y cerrar de ojos (y el estornudo de una nariz), Gustavo pasa de ser un mocoso presumido a ser el mocoso…
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