por Elanna Allen
Un diminuto pez nada distraídamente cuando, de pronto, se topa con un inmenso pulpo. Este tiene ganas de divertirse y empieza a jugar con él. ¡Ay, pobrecito! Lo trata como si fuera una pelota, un pájaro enjaulado, ¡e incluso un delicioso caramelito! Lo que el grandullón no sabe e…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.