por Chantal Maillard
Tenía nueve años recién cumplidos cuando confeccioné mi primer cuaderno. Para una cirugía de poca importancia, habían decidido someterme a una anestesia general. En realidad, perder la conciencia me daba pavor. Morir no era la cuestión. La cuestión era dejar de ver. Debía, pues,…
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