En aquellas mismas estancias, que incluso habían servido de improvisada enfermería durante la guerra civil, había contraído matrimonio con mi abuelo, un contrabandista de pieles y marfil investido de un aura peligrosa que le había robado el corazón sin esfuerzo, un ser impulsivo…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.