por Marta Sanz
El cuerpo como un campo de batalla, una voz iluminadora que no pide perdón. «Todos los poemas me salen amarillos», escribe Marta Sanz en uno de los versos de este libro. Y es que el amarillo es, aquí, un color último, definitivo, de una acidez que se identifica con un nervioso se…
Aún no hay reseñas. Inicia sesión para escribir la primera.