por Anaïs Halard
Abby está muerta de aburrimiento en el hotel donde descansa con su madre. Imprudente por su juventud, entra en la misteriosa habitación veintiuno y descubre allí el retrato de Walton. ¡Le da un beso y otorga vida al retrato! Mala suerte, despierta al fantasma más doloroso que uno…
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