por Michael Grejniec
Los animales pensaban: «¿A qué sabe la luna?». Por las noches, miraban al cielo. Se estiraban mucho, mucho, mucho, alargando el cuello y las patas. Pero no podían alcanzarla. Un día, la pequeña tortuga subió a la montaña más alta para poder llegar a la luna… «¿A qué sabe la luna?…
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