¿Quién es Ricardo Moure? Es una buena pregunta porque ni él mismo lo tiene claro. Es biólogo y tiene un doctorado en cosas bastante sesudas sobre biología molecular, pero no se le nota nada cuando aparece en la tele disfrazado de pollo, oso hormiguero o Cupido para explicar maravillas sobre culos de mono, langostas inmortales o supergonorreas. Nacido con vocación de biólogo, creció (bastante poco, la verdad) recogiendo bichitos en los prados de Cantabria. Pero un día la diosa Comedia lo picó, puso huevos en su cerebro y las larvas tomaron el control de sus hemisferios. Desde entonces, combina humor y rigor científico con un toque ácido y gamberro, convirtiéndose en uno de los divulgadores más peculiares e irreverentes del panorama actual. Todo comenzó hace más de diez años, cuando ganó el concurso de monólogos científicos Famelab (sí, eso existe). Desde entonces ha abrazado farándula y ha sido miembro del grupo de monologuistas científicos Big Van Ciencia, ha colaborado en programas como En el aire, con Buenafuente, El Club de la Comedia, La roca y Órbita Laika (donde, según quién opine, es la estrella o la mascota). También es un habitual de la radio, con maravillas del podcast a sus espaldas como Materia absurda, Órbita Laika el podcast Moure oye voces, un peculiar consultorio científico dentro del programa Serendipias , de la Cadena SER, donde Ricardo intenta por todos los medios que este mundo absurdo se entienda un poco mejor o que, al menos, nos haga reír mientras se desmorona.