Ricardo Bastid (Valencia, 1919-Buenos Aires, 1966) descubre muy pronto el compromiso político y la creación artística. Todavía adolescente, combate como voluntario en la Guerra Civil y, tras la derrota, se oculta de la persecución policial en casas de familiares. A mediados de los cuarenta participa de la movilización estudiantil madrileña, lo cual se traduce en casi tres años de prisión junto a compañeros del antifranquismo. Al recibir la libertad condicional, retoma su carrera de pintor, se casa con Carmen Tapia y frecuenta las tertulias de Lisboa y Sésamo. Una nueva detención desemboca primero en una huida hacia París el verano de 1956 y meses más tarde en el definitivo desembarco en Buenos Aires. Allí compagina trabajos estables en las editoriales Losada, Fabril y Códex con otras colaboraciones puntuales como conferenciante, periodista o traductor, al mismo tiempo que desarrolla su obra plástica y literaria, de la que solo ha trascendido su novela Puerta del Sol.