Pedro Llanes. No me considero escritor, tan solo un ciudadano cualquiera que, a sus cincuenta y siete años, bregando por estas tierras de la bella Hispania, quería contar algo. Una persona como cualquier otra de esa inmensa mayoría a la que su patria trata como si fuese una madrastra, excepto para cuatro elegidos y alguna excepción, sobre todo en la zona del sur, aunque sin descartar al resto. Una tierra llena toda ella de informaciones tóxicas, bulos y demás chismorreos, aun antes de la llegada de las nuevas tecnologías, que llegaron incluso a derivar en una grave enfermedad mental. Tal vez como terapia me atreví a escribir esta novela acerca de lo que quizá podía ser. Solo me queda el consuelo de que mi relato pueda servir de ayuda a alguien. Quiero también disculpar a quien pueda darse por aludido en él. Al final solamente nos queda eso: nuestros recuerdos y poco más.