Hafsa Arrabal (1991), nacida y criada en Andalucía, centro del cosmos, entre cuentos serranos, cantes flamencos y cuentas de cabeza que no salían. Durante su infancia aprendió a cuidar de otras personas, a hablar bien y a mediar entre especies. Lloró en su adolescencia por no encajar en ninguno de los mundos que se le presentaban. Durante su juventud adquirió las riquezas que le permitieron financiarse un viaje a lo más hondo de sí misma y pagar el bautizo para el perdón de los pecados y otros privilegios de quien no tiene padrino. Se dedica a la divulgación epistémica entre el escritorio, el escenario y el arado.