Anna (Sabadell, 1959) ha sido maestra durante muchos años y lo que más le gustaba de su trabajo era explicar cuentos a sus alumnos. También se inventaba historias fantásticas para explicar a sus tres hijas cuando eran pequeñas y un día decidió escribirlas todas para no olvidarlas. Ahora ya no trabaja en la escuela y si la buscáis, seguro que la encontraréis en alguna biblioteca leyendo o escribiendo, cerca del mar pintando algún faro o en algún rincón tranquilo escuchando música, que son las cosas que más le gustan.